CAPÍTULO 16
EL BAILE
A la mañana siguiente Alessandra y Piero se fueron los dos juntos al instituto.
Alessandra le metió prisa a Piero, ya que no quería llegar tarde porque ese día tenían los exámenes; y si llegaban tarde no les dejaban pasar y todo lo que habían estudiado no valdría para nada.
Como de costumbre se sentaron uno delante del otro.
Hicieron los exámenes.
Ese día fue muy intenso. A parte de hacer los exámenes correspondientes, también hicieron un poco de ejercicio en el gimnasio del instituto.
Pasaron los días.
Alessandra y Piero quedaban todos los día en la biblioteca para estudiar.
Allí se dedicaban a estudiar y hacer los deberes, lo único que solían tomar algún que otro descanso.
Solían ir a la parte más solitaria de la biblioteca para estar tranquilos.
Una mañana, Piero estando en el instituto, se fue a el aula de artístico y allí se puso hacer una pancarta.
En cuanto termino de pintar la pancarta fue a buscar a Alessandra. La encontró donde las taquillas, allí estaba con una de sus amigas.
Alessandra al ver a Piero se disculpo con su amiga diciendo que iba a saludar a su novio y se acerco a Piero.
- Hola Alessandra.
- Hola Piero. No te he visto en todo el recreo. ¿Dónde has estado?
Piero poniéndose de rodillas, saco la pancarta.
Alessandra le tomo solo un minuto para decir...
- ¡Si! voy contigo al baile.
Enseguida Piero volvía a erguirse. Alessandra y el se abrazaron y se besaron.
Terminaron las clases y se fueron a la cafetería Tutite a tomar algo.
Allí Alessandra le confeso que ya se sentía preparada para dar el siguiente paso.
- El otro día cuando estuvimos en el gimnasio me quedé con ganas de más, pero ese no era el lugar ni el momento adecuado. -Le confesó Alessandra sonriendo.
- ¿En serio? ¿Qué me estas queriendo decir Alessandra?
- Pues que ya estoy preparada para la siguiente fase.
-¿Estás segura? -Quiso saber Piero.
- Si, estoy segurísima. Y ya tengo el día perfecto para hacerlo. - Le dijo Alessandra.
- ¿y qué día ? -pregunto Piero.
- Había pensado que estaría bien el día del baila. Si a ti te parece bien. -Le volvió a decir Alessandra.
Si, por supuesto que me parece bien. Voy a organizar la mejor velada que hayas tenido jamás. -Le dijo Piero.
El día del baile había llegado.
Alessandra estaba guapísima; se lo repetía su madre y por su puesto su padre a cada momento. Piero le regalo un ramillete con una rosa blanca a juego con el vestido. Antonella les hizo posar para hacer una fotos y así ponerlas en el álbum familiar.
Cogidos de la mano se fueron a la limusina que les estaba esperando a la entrada de la casa. Piero le indico al chofer la dirección de un restaurante el Bistró.
Cuando llegaron al restaurante, el metre les indico la mesa. Mientras cenaban estuvieron hablando muy animosamente. Antes de irse Piero se le acerco y le dio un beso por sorpresa.
Llegaron al baile.
Todos sus amigos estaban allí. Estuvieron bailando y bebiendo hasta que la ceremonia de elección del rey del baile empezó.
Piero fue el afortunado de ser el rey. Con orgullo fue donde Alessandra y le mostró la corona.
Como estaban cogidos de las manos Piero la atajo hacia a el y poco a poco se fueron acurrucándose cada vez más hasta que empezaron a bailar.
Mientras bailaban Piero le susurro en el oído que después del baile tenía una sorpresa.
¡Y menuda sorpresa! Alessandra no se lo podía creer; Piero la había llevado a un motel!
Alessandra se empezó a poner nerviosa; el día había llegado.
Pidieron la llave dela habitación en recepción. Tuvieron que ir por las escaleras, ya que la habitación se encontraba en la primera planta.
Entraron en la habitación y Alessandra en cuanto vio que había un sofá se fue a sentarse. De lo nerviosa que estaba le estaban temblando un poco las piernas.
Piero se sentó a su lado.
- Alessandra ¿estás bien?
- Si, si estoy bien.
- Es que desde que llagamos al motel no has dicho nada. ¿NO te gusta la sorpresa?
- Si, me encanta el sitio pero pensé que íbamos a ir a tu casa.
- La idea principal era ir a mi casa pero luego pensé que no íbamos a estar muy a gusto allí ya que entre las discusiones que tienen últimamente mis padres, mi hermana pequeña y el lloroncete de mi hermano pues ya sabes.
- Lo entiendo. Hubiera sido un poco vergonzoso si nos pillasen.
- Si, demasiado vergonzoso. Dejemos de hablar y ven.
Para que Alessandra estuviera menos nerviosa a Piero se le ocurrió la idea de comer un poco. Se quito la corona y se sentaron en el borde de la cama, allí sacó un caja de fresas cubiertas de chocolate y se las fue dando poco apoco a Alessandra, esta cada vez estaba más relajada.
Después fue el turno de que Alessandra le diera fresa a Piero.
Terminaron de comer las fresas. Piero aprovecho que antes había puesto música, cogió a Alessandra y se pusieron a bailar pegados y dándose algún que otro beso.
Como no pudieron resistirse, lo que empezó como un baile romántico acabo siendo un poco más picante.
Piero mirando a los ojos de Alessandra:
-¿Estás preparada?
- Si, lo estoy.
La cogió en brazos y la dio otro beso sensual.
Con mucho cariño la bajo la cremallera del vestido y dejándola en ropa interior, Alessandra se dispuso hacer lo mismo, le quito la americana, le desabrocho los botones de la camisa, un poco torpe por los nervios y por ultimo le desabrocho el pantalón. Piero continuo bajándoselos el .
Estando los dos en ropa interior se tumbaron el la cama.
- ¿Me das permiso para ponerme encima? -le preguntó Piero con voz entre cortada por la excitación.
- Si, pero...
- Tranquila, todavía no me quitare el calzoncillo.
- Vale.
Dicho esto Piero se puso encima de ella y empezó a moverse o mas bien a restregarse su miembro encerrado contra la vagina de Alessandra también tapadita.
Cuando Piero noto la excitación de Alessandra se aparto u poco y la dijo:
- Te voy a acariciar un poco el clítoris.
Instintamente Alessandra se tapo con una de las manos. Piero sonriendo la quito la mano y dulcemente la dijo:
- Relájate, veras como te gusta.
Ya estaban muy excitados.
Piero lentamente la fue quitando las braguitas, una vez las tuvo quitadas la guio hacía un lado de la cama donde le de pie se bajo el calzoncillo se puso un preservativo. Inclinándose muy despacio hacia Alessandra y dándole un beso fue penetrándola muy despacio.
Una vez dentro de Alessandra fue moviéndose despacito hasta que vio que Alessandra estaba disfrutando.
Cuando ya estaba más que a gusto Alessandra le pidió que la quitase el sujetador, ya que estaba incomoda. Una vez fuera el sujetador y con los pecho al aire siguieron.
Quedaron los dos exhaustos. Decidieron quedarse a dormir en el motel.
Mientras se quedaba dormida, Alessandra pensaba en que acababa de perder la virginidad y que no había sido tan malo como la habían contado, se suponía que tenia que doler pero en cambio ha sido maravilloso, no hay nada como las caricias y los toques de la persona que amas. Alessandra le ha encantado compartir este momento con su pareja.
Al día siguiente estuvieron Alessandra y Piero comiendo con Antonella y Carlo.
Alessandra les contó todo sobre el baile y les dio las gracias por dejarla pasar las noche con Piero.
Para Alessandra eran los mejores padres del mundo.