25 octubre 2024

CAPÍTULO 15: LAS COSAS CLARAS


CAPÍTULO 15

LAS COSAS CLARAS


  A la  mañana siguiente Piero fue al instituto pero en cuanto supo que Alessandra no iba asistir intento saltarse las clases con tan mala suerte que le pillo la directora.



  -Piero Pellegrini, ¿Dónde cree que va?

  -Quería ir al baño, señora directora.

  -Al baño nada más llegar de casa? lo siento pero no le creo.

  -Que si, que es verdad.

  -¡No me interesan tus excusas! Pellegrini ¡No estas en clase!, ergo estas castigado.

  Piero volvió dentro de clase y pensó que la próxima vez tendría más cuidado para que  no le volviesen a pillar. 





  Como estaba castigado se quedo al final de las clases.


  



  Una vez cumplido el castigo se fue a ver Alessandra. Estaba preocupado por ella. Normalmente no solía faltar a las clases.

  Al llegar a la casa de Alessandra fue directamente al invernadero que es donde estaba ella.


 


Según la vio fue hacia ella y enseguida se la acerco para darle un beso.


  Cuando se separaron Piero quiso saber por que no había asistido a las clases.

  -¿Por qué no has ido a clase? -pregunto Piero.

  -De verdad ¿quieres saberlo? -dijo Alessandra.

  -Si, por supuesto que quiero saberlo.

  


  -Bueno, pues como me dijiste que querías mi ayuda en los estudios, me he quedado en casa para preparar la clase que tengo pensada para darte. Por eso llame al instituto y les dije que no podía asistir. -Le dijo Alessandra.

  -¿Y no te dijeron nada? -quiso saber Piero.

  -Pues no, porque les dije que me quedaba porque mi padre me necesitaba para un proyecto. Y como él es muy respetado en el instituto pues no pusieron  ninguna pega. -Le contó Alessandra muy animada.

  


  -Ahora que estas aquí podemos ir a estudiar. -Le propuso Alessandra.

  Y los dos se fueron al saloncito donde estarían tranquilos para poder estudiar.

  


  Una vez que terminaron Alessandra se sentó al lado de Piero.





  En ese momento Piero aprovecho para acercarse a ella y acurrucarse.

  



  Empezaron a picarse coquetamente.



  Y como no, después de las cosquillas llegaron los besos.



  En cuanto sintieron que el padre de Alessandra de acercaba al saloncito, se separaron.

  Alessandra enseguida se fue pero Piero se quedó sentado al lado de Carlo.

  


  Carlo quiso saber que tal estaba y por supuesto dejarle claro que tenía que respetar a su hija.



  -Hola Piero, ¿Cómo estas?

  -Bien, señor.

  -Llámame Carlo.

  -De acuerdo, pues bien Carlo.

  -Me gustaría decirte Piero que n o quiero que hagas daño a mi hija.

  -No, no la voy hacer daño.

  -Bueno, eso espero. Es que me han llegado rumores de que te estas viendo con otra chica.

  -Eeeh, no, no es verdad.

  -Seguro ¿Qué no es verdad?

  -Si, no es verdad.

  -Pues entonces que me estas diciendo que la chica con la que te vieron el otro día en la discoteca no es nadie.

  -Bueno si que es alguien pero solo es una amiga.

  -Y a las amigas ¿las sueles besar como besaste a esa?

  -No, por supuesto que no. Esa noche estaba un poco bebido nada más. -Levantó un poco la voz Piero.

  -Eso no justifica el hecho de que la besaras y además estuvisteis muy acaramelados.

  -Ya pero no paso nada más. -Le dejo claro Piero a Carlo.

  -Vale, eso espero. Porque no quiero que mi niña sufra por tu culpa. ¿Te ha quedado claro? -Terminó diciendo Carlo.

  -Si, me ha quedado muy claro.

  Carlo y Piero cambiaron de conversación en cuanto aprecio Alessandra. Se había puesto el pijama y había cogido algo para comer.



  Carlo se levantó y dejo solos a Piero a Alessandra.

  


  Nada más se marcho Carlo, los dos se pusieron a besarse frenéticamente.



  Como se estaba haciendo muy tarde Alessandra le invitó a quedarse a dormir, lo único que tendría que dormir en el suelo con un saco de dormir si quería estar en el mismo dormitorio que Alessandra.



  Y mientras Piero y Alessandra dormían...













  

  

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