CAPITULO 11
POR FIN SE VEN
Ha pasado el fin de semana; Piero y Alessandra se han vuelto a ver después de estar todo el din de semana separados.
Han asistido a todas las clases. Cuando terminaron se pusieron hablar de lo que habían hecho durante el fin de semana.
Alessandra le contó todo sobre la acampada y le dijo también que el domingo por la noche cuando llego a casa vio su mensaje.
-Piero, me gustó mucho recibir tu mensaje. No te contesté porque ya era demasiado tarde y no quería molestar.
-Alessandra, tu nunca me molestas. Cuéntame todo lo que hiciste este finde, por favor.
Alessandra le empezó a contar que el sábado bien temprano se fue con sus padres, cuando llegaron a Granite Falls, su padre y ella montaron la tienda de campaña mientras su madre preparaba todo lo demás, que era sacar la nevera portátil, poner las sillas y sacar los sacos de dormir. Cuando terminaron de montar la tienda su madre ya tenia preparada la comida. Después de comer se fueron a pescar, estuvieron toda la tarde, pero no tuvieron suerte y no pescaron nada. Regresaron al campamento y su madre se puso hacer la cena mientras ella y su padre prendían una hoguera. Allí sentados alrededor de la hoguera se la pasaron después de cenar asando nubes y contando historias. Terminó contándole que cuando se fue a dormir sintió como su padre y su madre se daban cariñitos.
-Si que estuviste haciendo cosas; me hubiera gustado estar allí contigo. -le dijo Piero, a continuación exclamo: -¡tus padres si que se lo saben pasar bien!
-Si, demasiado bien. son muy fogosos. Les gusta mucho hacer...bueno tu me entiendes. -Le dijo Alessandra con la cara toda colorada de la vergüenza.
-Me tengo que ir ya para casa, quiero hacer los deberes cuanto antes.-dijo Alessandra con la cabeza gacha.
-Vale, cuando termines, si quieres podemos quedar. Si te apetece me llamas. -dijo Piero.
Una vez dicho esto Alexandra se fue para su casa. Allí tenia su madre preparada la merienda que gustosamente Alessandra cogió.
Cuando terminó, enseguida empezó hacer los deberes. como eran bastante difíciles, le pidió ayuda a su padre.
Una vez finalizados, le pidió permiso para salir. este le dijo que si pero que no volviera muy tarde ya que al día siguiente tenía clase.
-Hola Piero.
-Hola, ¡al final pudiste salir!
-Si, pero no puedo llegar muy tarde.
-No te preocupes, estaré pendiente dela hora.
Se fueron hasta la plaza del pueblo, donde se sentaron en la fuente. allí estuvieron hablando de cosas del instituto haciéndose arrumacos.
Cuando oscureció, Alessandra le dijo a Piero que se tenía que ir. este se ofreció acompañarla hasta su casa pero Alessandra le dijo que no hacia falta.
La madre Alessandra estaba preparando la cena cuando llego. Se pusieron a cenar las dos tranquilamente en el patio.
Terminaron y se fueron a dormir a la cama.









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