CAPÍTULO 12
VIERNES DE FIESTA
Por fin llego el viernes;
Mientras Alessandra estaba en el instituto, su padre se dedicaba a cuidar las plantas del invernadero y su madre a preparar arreglos florales. Los dos tenían el día libre y por eso podían dedicar el día a lo que más les gustaba hacer.
Una vez que terminaron de hacer sus quehaceres se pusieron cariñosos y también juguetones.
Estaban tan absortos en sus asuntos que no se enteraron de que Alessandra había vuelto del instituto.
Menos mal que ella deicidio ir directamente a su dormitorio para hacer los deberes.
Cuando terminó comenzó a prepararse para salir con Piero ya que era viernes y podían disfrutar un poco los dos juntos.
Una vez arreglada fue donde estaban sus padres para informarles de que iba a salir con Piero.
Después se fue a llamar por teléfono a Piero. Y el enseguida se presentó en su casa para irse juntos a la discoteca.
Llegaron enseguida a la discoteca, ya que les llevaba el chofer del padre de Piero.
Estando dentro fueron directos a la pista de baila. Allí dieron rienda suelta a la imaginación. Sin decirse ni una sola palabra se abrazaron y bailaron lentamente.
Como estaban empezando a estar un poco calientes:
-¿Te apetece subir a un reservado? -le pregunto Piero.
-No se...-le contesto Alessandra.
-Por favor, vente conmigo.-Le suplico Piero.
-Bueno, pero ¿Qué vamos hacer allí?-quiso saber Alessandra.
-Ya lo veras. -Dijo misterioso Piero.
Y los dos de la mano fueron al reservado. Se sentaron, se acurrucaron y se pusieron a besar.
Piero quería llegar más allá.
-¿Te gustaría hacer algo más?-preguntó Piero.
-Estoy muy excitada pero todavía no estoy preparada ello, además no creo que sea el lugar idóneo para hacerlo.-le dijo Alessandra entre jadeos.
-Entonces que propones.-quiso saber Piero.
-Pues parar.-Dijo jadeante Alessandra.
-En serio, ¿quieres que paremos?.
-Si, por favor.
- Bueno, si es lo que realmente quieres. -Le dijo Piero mirándola a los ojos.
La dio un beso profundo y sensual y se separaron.
Alessandra se sentó en el sillón y le pidió que la llevase para casa ya que eran las cinco de la mañana.
Piero no tuvo ningún inconveniente en llevarla y acompañarla hasta la puerta de su casa.
Allí como era costumbre se dieron un beso despedida.
Cuando Alexandra entro por la puerta vio a su madre sentada en el salón viendo la televisión.
Antonella al ver a su hija se levantó y fue hacia donde estaba ella.
-Señorita, se puede saber ¿por qué llegas tan tarde?. -la pregunto Antonella.
-¡Mamá! no te esperaba que estuvieras despierta. -Dijo Alessandra con voz asustada.
-Me quieres contestar.-insistió su madre.
-Pues estuve en una discoteca.-dijo por fin Alessandra.
-Ah! en un discoteca. ¿Todo este tiempo? -volvió a preguntar Antonella.
-Pues si, todo este tiempo.-dijo Alessandra.
-Y además de estar en la discoteca, ¿Qué más has hecho jovencita?.-quiso saber Antonella.
-¿Cómo qué que más he hecho? -pregunto Alessandra sorprendida.
-Quiero saber si has hecho algo que luego te puedas arrepentir. -dijo su madre.
-¡Ay mamá!, no, no he hecho nada de lo que me pueda arrepentir. Si quieres saber si sigo siendo virgen ¿por qué no me lo preguntas directamente? -La dijo Alessandra levantando un poco la voz a su madre.
-Mi niña, no hace falta que te pongas así, yo solo quiero saber..
-Ya, la interrumpió Alessandra.-Lo que no quieres es que me acueste con Piero y se lo que me vas a decir, que soy demasiado joven. Pues que yo sepa tengo 17 años y dentro de unos meses cumplire 18 asi que ya no soy tan pequeña .¿Te has enterado bien mamá? -Dijo levantando aun más la voz a su madre.
-Esta bien me queda claro. Ahora sino te parece mal que te lo diga vete asearte un poco y acuéstate que seguro que estas cansada.
Y dicho esto último Alessandra abrazo a su madre.
Y como una niña buena obedeció su madre.
Se dio un baño de infusión.
Y se fue a la cama, pero antes de quedarse dormida jugueteo un poco.


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